lunes, 4 de junio de 2012

Un descontento patriótico

Habrá que hacer algunas observaciones que no sabría si son adecuadas completamente o no. Estando en la penumbra de un futuro tan incierto, la verdad es que quedarse cojonudo y calladito no es la opción y sin temor a hacerle a la Mafalda, me predispongo a hacer el siguiente comentario.


Me repele la idea de caminar sin destino, a pesar de no saber cuál sea, el hecho mismo de su existencia es tranquilizador, pero ¿a qué nivel?. Y que ahora es tempranito, ando fatalizando desde las 8:00 a.m. lo normal.
Pero que hablando calmo las ansias de ahogarme con mis propias palabras mientras duermo, tengo que escupirlo, debe salir de mí. Que si la religión y una gama de colores y energía que es nuestra salvación, que si la política de los vecinos o la nuestra... o la de los neutrales, los de afuera. Los que no sabemos lo que queremos, que si helado de mamey o de limón o de plano ya queremos pagar la cuenta.


Y es que en cuanto a debates, presumo que estaría mejorcito un debate entre nosotros. ¿Para dónde jalamos? y ¿con quién?. Nada más de pensar en lo que se convierte el país me da unos retortijones enormes, de esos que ni el remedio de la abuela calma. Qué horror.

Estamos inquietos, ruidosos y es que el problema del país es como una colmena en un jardín, en un jardín pequeño pero bonito; con fuentes, sombra y sol y hasta una mesita coquetona para el desayuno continental a las 9 de la mañana. Pero con una colmenota de abejas africanas del tamaño de un barro de un puberto, acá mal vibrosa, que a veces sale para picarnos así no más para joder, pero para joder hasta al perro, y es molesta, sí, pero como no es tan seguido pues ahí la dejamos, como en un equilibrio y si me acerco cierro los ojos, me tapo los oídos gritando lalalala y juego a que no existe.


El "vigilante", que ya es viejito, tiene 70 y tantos años y es medio lacra porque les da de comer y todo, y por más que uno se pone de valiente dispuesto a quitarlo, el vecino sale, nos da dinero... para ir al parque argumentando que él lo quitará presumiendose de héroe y siempre que uno llega, sigue el mismo pinche panal ahí, vibrando. Entonces el vigilante nos da otro dinerito y una despensa que disque le sobra y para que se nos quite el mal humor.
Luego, sale una señora que todo lo puede, que ya la vio y pues no le gusta el panalote ese, pero es medio torpe, el otro día que le avienta una piedrita y que salen como 40 abejotas, el problema fue que en vez de hacer algo, nos agarra de escudo, que para protegerla porque es mujer y entre tanto grito de dolor me dí cuenta que yo también lo soy!.
Varios picotones y ya la vi a la méndiga que ya se trajo una resorterota.


A parte, hay otro cuatito de esos disque "buena onda", y es que no se pone de acuerdo, a veces quiere vender la miel y otros se llega todo empachado pidiendo un tesito de limón con tantita miel, que a veces se quiere deshacer del panal y otro día dice que convivamos en un mundo de paz y armonía.
El problema es que así no se puede vivir. En esta sociedad está un poco complicado escoger, pero por mientras México ya se llevó varios picotazos.
Y es que sin temor a equivocarme, considero que estaría mejor preguntarnos entre nosotros del país, ¿qué se lo que queremos?. Habrá que pensarse, sin querer provocar más pérdida de dinero y sobre todo, fallecimientos, sentémonos a charlar y preguntar al lado "oscuro": "bueno, y ¿qué necesitarían para abandonar su "profesión" criminal y para que tu esposa y/o tu no críen a sus hijos de la misma manera?".
Tal vez se habría de considerar legalizar sustancias, esto incrementaría la información y bajaría el rango de chamacos curiosos. Es bien sabido que mientras más se le niegan las cosas al ser humano, con más razón lo buscamos. Continuando esta premisa, si se retira la prohibición, se retirará el placer de hacer algo indebido. Y si lo llegan a buscar, habría más información, se necesitaría ser más abierto. ¿Podríamos con eso?.
Y que no dudo que pronto llegue ese momento, entre tantos movimientos verdaderamente somos la generación de la oposición... (¿o de la revolución?). De cualquier manera, los mínites se han de poner bien buenos y llegar con boca y ojos vendados a una marcha está bastante genial.


El punto importante que habría que recalcar es que somos bien chingones para ponernos de acuerdo en lo que no nos gusta, contra quién nos levantamos en masa.
De a tweets o de a machete, lo de hoy son páginas tras páginas en la web y los comentarios incriminatorios hacia un partido, y sí, el 100% de los mexicanos estamos de acuerdo en que ya no queremos más de lo mismo, entonces nos levantamos vía comment, like, fotos y hasta marchas colectivas. Pero, y luego ¿qué pasa?, ¿de a dedazo de plano o, nos sentaremos todos a comunicarnos porqué sí un partido en particular?. Y es que andamos de necios en todos los aspectos, unos andan repartiendo amor y otros no más no nos la creemos. Entonces un debate de los concursantes por la "Presidencia Coloso" o un debate entre todos nosotros, con bases firmes y coherentes.

¿Será necesario detener al país? desde la gran empresa exportadora de aguacatitos, hasta el niño más pequeño que está llorando porque su mamá no lo está abrazando. ¡Que se detenga todo el mundo, nadie sale y nadie entra hasta que nos pongamos de acuerdo!.
Y si quieres ir al baño aprietas, así trabajas bajo presión y puede que se te ocurra algo interesante.
Y que todo mundo hable; derechistas, izquierdistas, televisos, facebookeros, tweeteros, católicos, ateos, cristianos, zapatistas, capitalistas, indígenas, fresas, cholos, rockeros y punks, cantantes, escritores, filósofos y matemáticos. Doctores, enfermeras, secretarias, maestros, directores, gerentes, licenciados, ingenieros, machistas, feministas, taqueros, el del pan y el de la leche, la señora de la cafe, la señora de la tiendita, el señor de la basura y hasta el poli que te cobra $10 por cuidar tu casa pero no hace nada más que cobrar. El camionero, el taxista, el trailero y hasta el ciclista. El berrinchudo y el analista. Cualquiera... menos políticos.
Mínimo que salga el folklore de nuestra tierra, hasta que el niño rosadito del comercial de Pampers amanezca con una esperanza de crecimiento y oportunidad. Porque nosotros se la damos.

Después de tantos años agachados, muestra la historia que una revolución nos hace pero por ratito, ahora se necesita de ser más drásticos.
Hasta el maleante, que si tendrá razones las tendrá, que se proponga algo coherente para la salvación del país. Que resurja ese sentimiento de identidad porque entre todo, somos mexicanos.
Salir del cine después de ver la película de Molotov sintiéndonos revolucionarios no es suficiente. Habíamos que hacer una ley contra la estupidez pero segurito todos nos vamos al carajo.
Asumiendo que esta es una pequeña reflexión que hice en la ducha, no me aguanté las ganas de plasmarlo y es que es un monstruo que me come por dentro. Que la situación del país no está nada bien y más que pelearse por un candidatucho, da un dolor al corazón, a la piel de saber que tenemos la capacidad de lograr lo mejor de nuestro México querido y nos la pasamos criticando al que consideramos no apto para el liderazgo, y siendo las 9:03 a.m. de la mañana, me predispnogo a continuar en la lucha del like, comment, tweet, blog, marchas, mítines y debates, y a lo propio camiando a mi siguiente clase con el pensamiento (y sentimiento) de un México exitoso, orgulloso y capaz.
México levántate que ya está amaneciendo!.

lunes, 27 de febrero de 2012

Afuera siempre me está esperando una nueva mañana

Curiosamente el mundo se vuelve redondo... se ha ensanchado.
La mañana comienza halagadamente sonrojada. Hay algo mal... algo hace mal. He tenido días complicados y necesito plasmar una pausa mental. 

Me he tomado el primer café del día desde muy temprano, ha logrado mantenerme ligeramente despierta, más alerta... un sujeto me está observando mientras escribo estas palabritas de ansiedad. Tiene el ángulo perfecto para pretender que no lo hace pero lo he pillado en más de una ocasión. 
Mucho ruido, despiertan todos con una energía inexplicable y le pregunto al aroma de mi café pero está igual de sorprendido que yo... que no lo entendemos. Habría que estar exagerados por esta conducta tan matutina. 

Ando curoseando por la vida, traigo ganas de todo y de nada, lo normal. Me siento con buen humor pero contesto un poco incoherente. 

Y entonces sombras de gente caminando a lo lejos, se hacen más claras mientras me tallo los ojos para poder disfrutar más la salida de los primeros rayos del sol. Necesito poner de lado esta rutina, y pienso ¿andará amable la señora de los cafés?... y es que a estas horas de la mañana no creo ser la única irritable...

Quiero retomar el punto de partida, pero no sé precisamente donde lo dejé. Tenía en mente regresar por las huellas olvidadas que estaban justo atrás de mí pero... no las encuentro, seguro se marcharon a un lugar más tranquilo, sereno. Como esa idea instantánea salida de un mole de olla de hace como un mes.

Y entonces ando romanteandole a la gente y pues nada, a como me veo, andaré simulando cariño y la imitación para el buen gusto, bárbaro.

Bajo este instinto de una mirada perturbadora y semi-neutral me quedaré desde lo alto esperando en un punto poder divisar el otro lado del país, al norte tal vez...

Esa mirada me está incomodando demasiado. Hay veces en que puedo leer las mentes pero no me ha gustado lo que he encontrado entonces he dejado de estar. Ni en mente ajena ni en la propia...
Es buena hora para andar perpetuando el cráneo y aterrizar la situación en mis hojas de color, si consideramos que uno no anda con la cabeza completamente enfocada, pues... ¿qué es?...

Quiero estar, pero eso me repele. Una rutina diaria, un síntoma introvertido de un concepto general. El paisaje del verano mientras llueve, no. Hay que pensar en separarse y que me falla mucho al rededor. Toma un sorbo de agua, un suspiro que te lleve al pasado para poder dejarlo ir y mirar a la mañana, al pajarito que te busca y te mira, adentro, profundo. Y no es que mienta, ni que omita la verdad, es que las respuestas a tus preguntas tal ves no te sean suficientes. La lógica en mis palabras tal vez no la encuentres. He de toparme con tu inexistencia y me he de enamorar. Necesito confirmar, olvidarme y pues... ya. Sin querer agarras, pareciera algo casual. 

Pienso... que no importa lo que piense de ser o hacer... estoy amarrada a una idea de permanecer... que no me deja mover. Pienso que es temprano para la idea de cambiar la situación. He de pararme e ir en busca de otro café... mi taza asienta...

No sé si soy yo o en general el momento está cansado... ya, que he olvidado el ánimo en casa. Estoy considerando seriamente en regresar y ya no retornar... Y es que... hay situaciones comenzando y otras terminando, estoy en medio de un cambio de vida que ninguno es convincente, no sé si hacerme para atrás para el frente, al costado o sentarme donde estoy.

Así que emprendo el camino, sostengo el vaso, me retiro a donde me pegue el sol, me siento, respiro y espero... mientras tomo café...