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lunes, 27 de febrero de 2012

Afuera siempre me está esperando una nueva mañana

Curiosamente el mundo se vuelve redondo... se ha ensanchado.
La mañana comienza halagadamente sonrojada. Hay algo mal... algo hace mal. He tenido días complicados y necesito plasmar una pausa mental. 

Me he tomado el primer café del día desde muy temprano, ha logrado mantenerme ligeramente despierta, más alerta... un sujeto me está observando mientras escribo estas palabritas de ansiedad. Tiene el ángulo perfecto para pretender que no lo hace pero lo he pillado en más de una ocasión. 
Mucho ruido, despiertan todos con una energía inexplicable y le pregunto al aroma de mi café pero está igual de sorprendido que yo... que no lo entendemos. Habría que estar exagerados por esta conducta tan matutina. 

Ando curoseando por la vida, traigo ganas de todo y de nada, lo normal. Me siento con buen humor pero contesto un poco incoherente. 

Y entonces sombras de gente caminando a lo lejos, se hacen más claras mientras me tallo los ojos para poder disfrutar más la salida de los primeros rayos del sol. Necesito poner de lado esta rutina, y pienso ¿andará amable la señora de los cafés?... y es que a estas horas de la mañana no creo ser la única irritable...

Quiero retomar el punto de partida, pero no sé precisamente donde lo dejé. Tenía en mente regresar por las huellas olvidadas que estaban justo atrás de mí pero... no las encuentro, seguro se marcharon a un lugar más tranquilo, sereno. Como esa idea instantánea salida de un mole de olla de hace como un mes.

Y entonces ando romanteandole a la gente y pues nada, a como me veo, andaré simulando cariño y la imitación para el buen gusto, bárbaro.

Bajo este instinto de una mirada perturbadora y semi-neutral me quedaré desde lo alto esperando en un punto poder divisar el otro lado del país, al norte tal vez...

Esa mirada me está incomodando demasiado. Hay veces en que puedo leer las mentes pero no me ha gustado lo que he encontrado entonces he dejado de estar. Ni en mente ajena ni en la propia...
Es buena hora para andar perpetuando el cráneo y aterrizar la situación en mis hojas de color, si consideramos que uno no anda con la cabeza completamente enfocada, pues... ¿qué es?...

Quiero estar, pero eso me repele. Una rutina diaria, un síntoma introvertido de un concepto general. El paisaje del verano mientras llueve, no. Hay que pensar en separarse y que me falla mucho al rededor. Toma un sorbo de agua, un suspiro que te lleve al pasado para poder dejarlo ir y mirar a la mañana, al pajarito que te busca y te mira, adentro, profundo. Y no es que mienta, ni que omita la verdad, es que las respuestas a tus preguntas tal ves no te sean suficientes. La lógica en mis palabras tal vez no la encuentres. He de toparme con tu inexistencia y me he de enamorar. Necesito confirmar, olvidarme y pues... ya. Sin querer agarras, pareciera algo casual. 

Pienso... que no importa lo que piense de ser o hacer... estoy amarrada a una idea de permanecer... que no me deja mover. Pienso que es temprano para la idea de cambiar la situación. He de pararme e ir en busca de otro café... mi taza asienta...

No sé si soy yo o en general el momento está cansado... ya, que he olvidado el ánimo en casa. Estoy considerando seriamente en regresar y ya no retornar... Y es que... hay situaciones comenzando y otras terminando, estoy en medio de un cambio de vida que ninguno es convincente, no sé si hacerme para atrás para el frente, al costado o sentarme donde estoy.

Así que emprendo el camino, sostengo el vaso, me retiro a donde me pegue el sol, me siento, respiro y espero... mientras tomo café...


lunes, 5 de diciembre de 2011

Karma Police y la verborrea emocional

La verdad es que... no sé a donde voy a parar. Qué es lo que sigue... hacia donde uno se tiene que trasladar, hacia donde uno se dirige y el por qué. Me hace sentir rara. Cualquier cosa es detonante para preguntarme porqué hago lo que hago y por qué tengo lo que tengo. 

Este día me paré... un poco tarde no me importó. Tomé mi espacio, iba con calma... tomé un baño prolongado mientras mi café se enfriaba en mi cuarto. Me cambié y me dispuse a desayunar mientras escuchaba karma police viendo la mañana pasar por la ventana. 

Tomé el transporte y en el camino a mi destino, miraba la gente pasar por las calles y la que subía y bajaba del camión; decididos, sabían que tenían que hacer, a que hora, donde y con quien. No hubo una cruza incómoda de miradas perdidas, eso se me hizo nuevo. Fresco. Como una sensación de que tal vez yo también sabía lo que tenía que hacer a qué hora, donde y con quién.

Bajé del camión y llegué a la parada solo para toparme con el puente que siempre me espera para ser cruzado. Ese puente que me dice ya casi llegas sólo esfuérzate tantito, que valga la pena, pon un poco de tu parte, que no te traigan de la mano... y así llego a la escuela todos los días. Hablando con un puente que cada vez se me hace más cómoda su compañía. Como que me alegra el día mostrándome una perspectiva de mi ciudad cuando estoy arriba de él. Mostrándome el camino y lo que me espera... y yo... bueno... ahí voy. 

Y es que he andado recordando cosas de las vidas de ayer, esas que siempre olvidas pero cuando abres la cajita de los cacahuates, salen disparados hacia tu ojo y te sale una hinchazón, y yo que tengo el cuerpo lleno de moretones no tengo para cuando acabar. Y que me quedo ahí, pensando... abriéndome el cráneo sólo para darme cuenta que lo que creía perdido siempre había estado ahí. Un sentimiento de nostalgia jamás. Un sentimiento de alegría no se le acerca. Indiferencia pues no. Ganas del conecte.

Andaba recordando mis pasos por la juventud, esa verborrea emocional que ya se hizo pastosa, pesada. Esas respiraciones ajenas pero no extrañas que sientes en la nuca aun cuando usas bufanda.
Y no es porque me sienta grande, no no no, pero algo se quebró aquí dentro ¿vez? y como que todo salió y no lo puedo detener. Hinchazón hinchazón, hinchazones por el cuerpo!.

Alguna vez hablé con una persona por teléfono por 5 horas seguidas... a veces solo estábamos ahí, pegados al teléfono sin decir una palabra. En otra ocasión me dijeron que me extrañaban, a la mitad de una obra de teatro y me marché. Una vez me dijeron "te amo" cuando realmente lo sentían y no lo creí... él se enojó. Luego uno me hizo una propuesta inapropiada; "sé mi novia" y le dije que no. En una ocasión despidiéndome con intención de alejarme, me jaló del brazo y me preguntó: "¿adiós como?"... me quedé por 1 año más. También me dijeron "Te odio" en un mail de "amor". Hubo uno que me encadenó a un poste y no me dejó ir hasta que le diera un beso... nos fuimos como 3 horas después. Alguien me dijo "vete conmigo" y sigo aquí. Me preguntaron: "y será para siempre?" dije "no sé"... poco después me dejaron. Uno... siempre me decía que no y me sigue gustando. Alguna vez... me dijeron "somos como romeo y julieta"... y murió Romeo. Varias veces me quedé mirando a una persona hasta el amanecer... aun lo veo cada mañana. Una vez me regalaron un globo de papel que decía "te quiero" por dentro... Aún lo conservo. También me regalaron una rosa azul y aún la conservo. En un cumpleaños... uno me llevó un pay helado de limón, me lo dio y se marchó, me hizo el día. Me dijeron "planeo mi vida y te pongo en ella"... pero aquí estoy. Alguna vez un arcoiris significaba todo. Me dieron un disco con música ajena y lo tiré. En una ocasión me preguntaron: "¿y tú quién eres?"... y aún no sabe quién soy. 

Llegué a casa, abracé a mi perro y charlé con mi mamá.
"ya me voy a dormir" me dijo.

La cosa es... dejarse llevar, pero... ¿y cómo hace uno eso?... ¿cómo una cosa tan simple en verdad resulta complicada?. Uno tiende a aferrarse a lo que conoce. "dejarse llevar"... ¿por qué cosa?, ¿a dónde?, ¿quién me lleva?, ¿cuándo llegó?... o seguir caminando lo mejor que puedas sin dejar de agarrar el barandal.

Hoy... vi a gente, fumé, charlé, conviví, me senté, me paré, me reí, recordé, pensé y poco a poco el día fue terminando. De nuevo en la madrugada, me cambié, y me dispuse a beber café mientras escucho karma police viendo la noche pasar por la ventana...