Curiosamente el mundo se vuelve redondo... se ha ensanchado.
La mañana comienza halagadamente sonrojada. Hay algo mal... algo hace mal. He tenido días complicados y necesito plasmar una pausa mental.
Me he tomado el primer café del día desde muy temprano, ha logrado mantenerme ligeramente despierta, más alerta... un sujeto me está observando mientras escribo estas palabritas de ansiedad. Tiene el ángulo perfecto para pretender que no lo hace pero lo he pillado en más de una ocasión.
Mucho ruido, despiertan todos con una energía inexplicable y le pregunto al aroma de mi café pero está igual de sorprendido que yo... que no lo entendemos. Habría que estar exagerados por esta conducta tan matutina.
Ando curoseando por la vida, traigo ganas de todo y de nada, lo normal. Me siento con buen humor pero contesto un poco incoherente.
Y entonces sombras de gente caminando a lo lejos, se hacen más claras mientras me tallo los ojos para poder disfrutar más la salida de los primeros rayos del sol. Necesito poner de lado esta rutina, y pienso ¿andará amable la señora de los cafés?... y es que a estas horas de la mañana no creo ser la única irritable...
Quiero retomar el punto de partida, pero no sé precisamente donde lo dejé. Tenía en mente regresar por las huellas olvidadas que estaban justo atrás de mí pero... no las encuentro, seguro se marcharon a un lugar más tranquilo, sereno. Como esa idea instantánea salida de un mole de olla de hace como un mes.
Y entonces ando romanteandole a la gente y pues nada, a como me veo, andaré simulando cariño y la imitación para el buen gusto, bárbaro.
Bajo este instinto de una mirada perturbadora y semi-neutral me quedaré desde lo alto esperando en un punto poder divisar el otro lado del país, al norte tal vez...
Esa mirada me está incomodando demasiado. Hay veces en que puedo leer las mentes pero no me ha gustado lo que he encontrado entonces he dejado de estar. Ni en mente ajena ni en la propia...
Es buena hora para andar perpetuando el cráneo y aterrizar la situación en mis hojas de color, si consideramos que uno no anda con la cabeza completamente enfocada, pues... ¿qué es?...
Quiero estar, pero eso me repele. Una rutina diaria, un síntoma introvertido de un concepto general. El paisaje del verano mientras llueve, no. Hay que pensar en separarse y que me falla mucho al rededor. Toma un sorbo de agua, un suspiro que te lleve al pasado para poder dejarlo ir y mirar a la mañana, al pajarito que te busca y te mira, adentro, profundo. Y no es que mienta, ni que omita la verdad, es que las respuestas a tus preguntas tal ves no te sean suficientes. La lógica en mis palabras tal vez no la encuentres. He de toparme con tu inexistencia y me he de enamorar. Necesito confirmar, olvidarme y pues... ya. Sin querer agarras, pareciera algo casual.
Pienso... que no importa lo que piense de ser o hacer... estoy amarrada a una idea de permanecer... que no me deja mover. Pienso que es temprano para la idea de cambiar la situación. He de pararme e ir en busca de otro café... mi taza asienta...
No sé si soy yo o en general el momento está cansado... ya, que he olvidado el ánimo en casa. Estoy considerando seriamente en regresar y ya no retornar... Y es que... hay situaciones comenzando y otras terminando, estoy en medio de un cambio de vida que ninguno es convincente, no sé si hacerme para atrás para el frente, al costado o sentarme donde estoy.
Así que emprendo el camino, sostengo el vaso, me retiro a donde me pegue el sol, me siento, respiro y espero... mientras tomo café...
